El “caso Julián Álvarez” sumó un nuevo capítulo.
La Real Federación Española de Fútbol impuso una multa de 602 euros al FC Barcelona después de resolver el expediente abierto a raíz de una denuncia presentada por el Atlético de Madrid.
El club rojiblanco acusó al Barcelona de haber contactado con Julián Álvarez sin comunicar previamente por escrito su intención al Atlético, pese a que el delantero argentino mantiene contrato vigente con el conjunto madrileño hasta junio de 2030.
La normativa federativa establece que un club interesado en negociar con un futbolista profesional con contrato debe informar primero al equipo al que pertenece antes de iniciar conversaciones con el jugador.
La RFEF consideró el incumplimiento como una infracción leve y aplicó la sanción máxima contemplada para ese supuesto: 602 euros.
Una sanción prácticamente simbólica
La cifra ha llamado especialmente la atención por su reducido valor en comparación con la dimensión del conflicto entre ambos clubes.
El Atlético también acudió a la FIFA, aunque el organismo internacional se declaró sin competencia para intervenir en este caso.
La situación recuerda a otro episodio entre Barcelona y Atlético de Madrid. En 2019, el club rojiblanco también denunció al Barça por sus contactos con Antoine Griezmann y aquella disputa terminó con una multa de apenas 300 euros.
Julián Álvarez finalmente continuó en el Atlético de Madrid, donde tiene contrato hasta 2030.
El argentino también ha intentado recomponer su relación con la afición rojiblanca después de las declaraciones realizadas durante el Mundial de 2026 sobre su futuro y el interés del Barcelona.


